BLOG

autoconcepto-1.jpg
15/Jul/2020

La contribución del entorno socio-económico al autoconcepto y percepción infantil de las pautas parentales de crianza

Antes de explicar la investigación llevada a cabo, vamos a definir lo que es el autoconcepto y las pautas parentales de crianza según algunos autores. Por un lado, Thompson (1998) define el autoconcepto como la construcción de lo que la persona percibe y valora de sí misma, y que se conforma en el marco de diversas experiencias socioculturales a lo largo de todo el ciclo vital. Piers y Herzberg (2002) por su parte, definen el autoconcepto como un conjunto relativamente estable de actitudes, que reflejan las descripciones y evaluaciones de la propia conducta y atributos que cada persona realiza de sí misma. Por su parte, Purkey (1970) coincide en entender el autoconcepto como un producto de la interpretación y valoración que la persona realiza sobre sí misma, y profundiza el plano cognitivo al considerar la complejidad de la organización interna necesaria para procesar la información, guiar la conducta y acomodarse a las exigencias ambientales.

Por otro lado, las pautas parentales de crianza se las define como los comportamientos y actitudes de los padres y madres en relación a sus hijos e hijas (Durning y Fortin, 2000). A su vez, las pautas parentales de crianza implican en líneas generales la combinación del apoyo parental (grado en que los padres y madres intencionalmente alientan la autonomía, la autorregulación, la auto-afirmación y la auto-valoración por medio del apoyo y la sensibilidad, estando atentos a las necesidades y demandas de sus hijos e hijas)  y el control parental (demandas que padres y madres hacen a sus hijos e hijas para que estén integrados familiar y socialmente, incentivando su madurez, moldeando actitudes y comportamientos mediante monitoreos y supervisiones, brindando reglas y orientaciones, y manteniendo exigencias con el objetivo de lograr los criterios de adaptación social que esperan para ellos y ellas (Darling, 1999)).

El objetivo de la siguiente investigación fue evaluar si existían diferencias entre el autoconcepto y la percepción de las pautas parentales de crianza en niños y niñas de un centro público y privado, con diversidad de nivel socio-económico en cada uno de ellos.

Se encontraron diferencias significativas, tanto en el autoconcepto de los niños y niñas, como así también en la percepción de las pautas parentales de crianza, al considerar el tipo de establecimiento escolar en el que se desarrollan. Los niños y niñas que provienen de escuelas privadas, y por ende provenientes de entornos socio-económicos más favorables, presentaron mayores niveles de autoconcepto global positivo, en comparación con aquellos niños y niñas provenientes de escuelas públicas. A su vez, tal como es esperable en función de las relaciones halladas entre la percepción de las pautas parentales de crianza y el autoconcepto, se encontraron diferencias significativas al considerar la percepción infantil de las pautas parentales de crianza y el tipo de establecimiento educativo. […]

Asimismo, Alonso y Román (2003) en diferentes estudios realizados en España sostienen que en padres y madres pertenecientes a entornos socio-culturales vulnerables, la exigencia y el control priman por sobre la expresión del afecto en las pautas parentales de crianza, no favoreciendo el intercambio con los hijos e hijas, ni su autonomía. Por su parte, también Delucca y González (2010) han encontrado en nuestro país diferencias a nivel socio-cultural en las prácticas familiares. Diversos estudios sostienen que el estrés asociado a las situaciones de vulnerabilidad social se asocia al uso de estrategias de control parental. Sin embargo, no es tan sólo el incremento de actitudes y comportamientos poco deseables del control parental lo que suele asociarse a padres y madres en situación de vulnerabilidad social. Richaud et al. (2013) en una investigación realizada con niños y niñas en situación de vulnerabilidad social en Argentina y en España, encontraron diferencias culturales en las pautas parentales de crianza, presentando los padres y madres de Argentina niveles más altos de negligencia.

En cuanto a las limitaciones que presenta la investigación realizada, se pueden mencionar los siguientes: el tamaño de la muestra y el recorte geográfico no permiten generalizar los resultados obtenidos; el tipo de estudio, que si bien permite observar la existencia de relaciones significativas entre las variables, no permite establecer relaciones de causalidad/ explicativas; y que los instrumentos de medición utilizados no han sido validados en Argentina hasta el presente. Hay que subrayar además que los tamaños del efecto encontrados en las comparaciones de grupo fueron en general bajos, y que las diferencias encontradas según el ámbito educativo podrían deberse a otras variables no analizadas. No obstante estas limitaciones, el estudio del autoconcepto y de la percepción infantil de las pautas parentales de crianza en niños y niñas en edad escolar resulta relevante, puesto que no se han hallado investigaciones sobre la relación entre estos constructos en nuestro contexto. Esta investigación es la primera en aportar resultados sobre cómo diferentes características del entorno en colegios de diferentes ámbitos educativos contribuyen a la forma en que niños y niñas perciben las pautas parentales de crianza y su propio autoconcepto en Buenos Aires, Argentina. La mayoría de las investigaciones han trabajado con reportes parentales de los estilos de crianza y con indicadores culturales en sectores vulnerables directamente, y no en diferencias socio-económicas derivadas del ámbito educativo en Argentina. A su vez, refuerza los resultados encontrados en otras investigaciones provenientes de otros países.

Finalmente, este estudio puede contribuir a aportar evidencias a ser utilizadas en el diseño e implementación de proyectos de prevención del maltrato infantil mediante talleres grupales en colegios de sectores públicos. Asimismo, estos estudios pueden aportar datos para la formulación de programas de orientación a padres y madres sobre estilos y pautas de crianza, especialmente en entornos socialmente vulnerables. Y por último, pueden aportar evidencia para trabajar en el aula con el autoconcepto de los niños y niñas, para generar niveles más elevados del mismo y mejorar el clima escolar.

 

BIBLIOGRAFÍA

Clerici, G. D., Elgier, Á. M., Gago-Galvagno, L. G., García, M. J., & Azzollini, S. C. (2020). La contribución del entorno socioeconómico al autoconcepto y percepción infantil de las pautas parentales de crianza. Revista de Psicología y Educación15(1), 87-97.


estiramientos-cuello.jpg
12/Feb/2020

Hoy os vamos a presentar un artículo que habla sobre algunos estiramientos de cuello y hombros. Estos estiramientos pueden ayudar a relajar la zona cervical y los hombros y favorecer así, una voz con menor constricción. Algunos estiramientos los utilizamos en nuestras sesiones de foniatría. Además, estos efectivos estiramientos pueden ayudarte a combatir el dolor en la zona del cuello y hombros.
Un cuello con tensión y hombros encogidos, derivan en problemas que a muchos nos resultan muy familiares. Afortunadamente, si este dolor viene provocado por situaciones de estrés, malos hábitos a la hora de sentarse o debido a una falta de actividad, estos ejercicios periódicos de estiramiento pueden solucionar esta situación e incluso proporcionarte un alivio permanente. La clave está en hacerlos de manera regular y constante para que poco a poco la tensión de esta zona del cuerpo se vaya liberando, y con eso, los dolores que provoca.

1. Pon el cuello sobre una toalla enrollada

Este es un estiramiento muy delicado al que se recurre para liberar la tensión alrededor de la zona del cuello.

  • Enrolla una toalla.
  • Colócala en la base de tu cabeza.
  • Deja que tu cabeza “caiga” libremente hacia el suelo y relájate.
  • Permanece en esta posición durante unos 10 minutos, a menos que sientas algún tipo de dolor.

 

2. Estiramiento de cuello

Este ejercicio proporciona un estiramiento profundo en la parte posterior del cuello y la zona superior de la espalda.

  • Comienza por sentarte cómodamente en una silla o en el suelo.
  • Junta las manos por detrás de la cabeza.
  • Baja con delicadeza la cabeza, acercando tu barbilla al pecho.
  • Mantén esa posición de 30 a 40 segundos, y luego retorna lentamente tu cabeza a la posición inicial para soltar después tus manos.

 

3. Estiramiento laterales del cuello

Este estiramiento es para los laterales de tu cuello.

  • Comienza por sentarte cómodamente en el suelo o en una silla.
  • Coloca tu mano derecha en la parte superior izquierda de la cabeza y jala suavemente hacia tu derecha.
  • Mantén la espalda recta y los hombros relajados.
  • Sostén esa posición durante 30-40 segundos, y luego lleva lentamente la cabeza hacia su posición inicial.
  • Repite hacia el otro lado.

 

4. Estiramiento del músculo trapecio

Este estiramiento hace trabajar tanto al cuello como a los hombros.

  • Comienza poniendo el brazo derecho detrás de ti y sujetándolo con la mano izquierda.
  • Tira de la mano suavemente hacia tu pie izquierdo.
  • Acerca tu oreja izquierda a tu hombro izquierdo.
  • Mantén la posición durante 20 segundos y repite hacia el otro lado.
  • También puedes hacer el mismo estiramiento manteniendo las manos delante de ti. De este modo, también garantizarás un buen estiramiento de los trapecios, pero desde un ángulo ligeramente diferente.

 

5. Estiramiento del músculo elevador de la escápula

Este estiramiento tiene como objetivo trabajar los laterales del cuello y los hombros.

  • Comienza sentándote en una silla y agárrate a esta por detrás con una mano.
  • Inclina la barbilla hacia el pecho y acerca tu oreja al hombro izquierdo.
  • Gira la cabeza 45° a la derecha y luego a la izquierda. Puedes poner tu otra mano sobre esta para ayudarte, pero no la fuerces: todos los movimientos deben ser muy suaves.
  • Mantén la posición durante 20-30 segundos y luego cambia de lado.

 

6. “Enhebrar la aguja”

Este estiramiento libera la tensión en la parte superior de la espalda y entre los omóplatos. Todos los movimientos deben ser suaves y delicados.

  • Comienza poniéndote a ‘cuatro patas’, apoyándote en tus manos y rodillas.
  • Después, desliza el brazo izquierdo con la palma de la mano hacia arriba, entre tu brazo derecho y la pierna, girando tu cuerpo hasta que tu cabeza llegue a tocar el suelo.
  • Mantén esta posición durante 30-40 segundos y luego repite hacia el otro lado.

 

7. Rotación de los hombros

Este movimiento libera la tensión en la zona de tus hombros.

  • Comienza sentado o de pie, manteniendo la espalda y el cuello rectos.
  • Levanta los hombros y luego gíralos hacia atrás y hacia abajo.
  • Todos los movimientos deben ser suaves. Mantén tu barbilla apretada.

 

8. Estiramiento con los brazos cruzados

Este es un buen estiramiento no solo para tus bíceps, también lo es para los hombros.

  • Comienza de pie, con los pies separados a una distancia similar al ancho de tus hombros.
  • Cruza tu brazo izquierdo sobre tu pecho.
  • Usa tu mano derecha para empujar tu brazo izquierdo, justo por encima del codo, acercándolo a tu cuerpo.
  • Mantén esta posición durante 10-20 segundos y repite hacia el otro lado.

 

9. La postura de cara de vaca

Este estiramiento está enfocado a múltiples músculos, incluyendo los hombros.

  • Comienza levantando tu brazo izquierdo en línea recta, luego dóblalo y llévalo por detrás de tu cabeza.
  • Coloca tu mano derecha detrás de tu espalda, levántala y sujeta tu mano izquierda.
  • Mantén esta posición durante 10 segundos, luego suelta las manos y repite con el otro lado.
  • Si no puedes alcanzar las yemas de tus dedos con la otra mano, usa una toalla para ayudarte. Sujétala con la mano que está por encima de tu cabeza y agárrala con la otra, generando un tirón suave.

 

10. Estiramiento del brazo recto contra la pared

Este estiramiento es ideal para hombros en tensión.

  • Comienza colocando tu brazo izquierdo contra la pared, poniendo la palma de tu mano mirando hacia la misma o hacia el techo, como te sea más cómodo.
  • Presiona el hombro contra la pared.
  • Aleja ligeramente el pecho de la pared, propiciando un suave estiramiento.
  • Mantén la posición durante 30-40 segundos y repite hacia el otro lado.

 

11. Estiramiento doble de los hombros hacia atrás

Este es un estiramiento muy profundo de los hombros.

  • Empieza de pie, recto.
  • Junta las manos por detrás de la espalda.
  • Levanta los brazos hasta que sientas el estiramiento.
  • Mantén durante 30-40 segundos, repite 3 veces.
  • Puedes inclinarte hacia adelante si necesitas que el estiramiento sea aún más profundo.

BIBLIOGRAFÍA
https://nation.com.mx/salud/11-estiramientos-aliviar-la-tension-en-cuello-los-hombros/?fbclid=IwAR0Xo2ELK4ldTpVD_LBFXU_RrAXW0MNsSfawlMCmfQENAynL6NXW-ZLHkVs


tartamudez.jpg
21/Ene/2020

CAUSAS DE LA TARTAMUDEZ EN LAS DIFERENTES ETAPAS.
Para describir las características del niño disfluente es necesario diferenciar entre los niños en edad preescolar o infantil (2 a 5 años) y los niños en edad escolar o primaria, ya que más allá de las manifestaciones propias del habla disfluente, el diferente nivel de desarrollo lingüístico, cognitivo y emocional en estos dos grupos hace que la actitud frente a la disfluencia no sea la misma en niños preescolares que en escolares.
3.1 En la educación infantil (2 a 5 años)
El comienzo de la tartamudez se sitúa en un 80% de los casos entre los 2 y los 5 años de edad y por lo general es gradual, aunque también puede ser repentino. En este período, el niño atraviesa un proceso difícil ya que está desarrollando habilidades del lenguaje muy complejas. Las repeticiones son normales (disfluencias típicas) si no se acompañan de esfuerzo o incomodidad al hablar (gestos-tensión). Es común escuchar en el habla de los niños preescolares estas disfluencias típicas tales como: pero pero; yo yo; cuacuando; que que fue; pu-pu-puedo; el de los el de los; etc. Existen ciertos niños, sin embargo que tienen muchas de estas dificultades. En la mayoría de los casos, si la gente relacionada con ellos los escucha con paciencia y les responde de una forma calmada y tranquila la fluidez del niño recupera su normalidad. Por lo tanto, no debemos mostrar signos de desaprobación, delante del habla del niño, “que habla distinto”. Un niño pequeño mide todo con el centímetro del amor. Si cuando habla y dice maaaama… y ve en la cara de su interlocutor, un gesto de desconcierto, el niño piensa que por la reacción de su interlocutor algo está mal, por lo tanto lo querrán menos, y decidirá poner mayor esfuerzo en hablar mejor. Cuando intente hacerlo, repetirá aún más. (Esto por supuesto se da con el paso del tiempo). Esto hará que el niño comience a hablar poco, retraerse socialmente por miedo a ser rechazado, cambiar palabras, etc. (carga psicológicamente negativa).
Por otro lado encontramos niños que también tienen interrupciones en su fluidez, pero las acompañan de esfuerzo y tensión al hablar. Frente a una exigencia del medio, algunos niños intentan evitar estas repeticiones y se esfuerzan para hablar, para que el mensaje sea continuo. Este esfuerzo genera tensión en los músculos implicados en el habla y en el cuerpo en general. El aumento de tensión aumenta la disfluencia. Las disfluencias acompañadas por tensión dejan de ser típicas y se convierten en disfluencias atípicas, siendo éstas un SIGNO DE ALARMA, que el docente puede detectar para derivar adecuada y tempranamente.
Signos de alarma:

  • Repetición de partes de palabra, palabras y/o frases, en número y frecuencia aumentada.
  • Cambios de intensidad y frecuencia de la voz.
  • Pausas, interjecciones y/o muletillas en un número mayor al habitual.
  • Incomodidad al hablar.
  • Esfuerzo al hablar.
  • Prolongaciones.
  • Tensión corporal visible y audible.
  • Dificultad al empezar a hablar y/o en mantener el patrón respiratorio.
  • Cambio de palabra por temor al bloqueo.
  • Miedo a producir determinados sonidos.
  • Evitar hablar o contestar con monosílabos (sí, no, vale,…).
  • Miedo a enfrentar determinadas situaciones verbales.
  • Poca participación en clase.
  • Timidez exacerbada.

Algunos consejos para el docente:

  • Saber escuchar al alumno sin darle prisa.
  • Darle tiempo para hablar, para que pueda expresar cómodamente su mensaje.
  • No interrumpirlo cuando habla ni dejar que él interrumpa a los demás.
  • Respetar los turnos para hablar.
  • Formularle preguntas una a una y sólo las necesarias.
  • Modificar su propio lenguaje para no acelerar y evitar ritmos vertiginosos en la sala.
  • Hablarle con frases cortas y con un lenguaje fácil, es decir, adecuado para su edad.
  • No decirle: “para, vuelve a empezar”, “no te apures”, “habla despacio”. Este tipo de correcciones aumentan la tensión.
  • Utilizar, simultáneamente la comunicación no verbal: acariciarlo, mirarlo, tocarlo, aceptarle juegos no verbales.
  • La disfluencia puede pasar inadvertida en la escuela porque el alumno no fluente, no habla o habla poco.

3.2 En la educación primaria y secundaria
Los alumnos disfluentes en este grupo de edad no sólo hacen repeticiones, prolongación de sonidos marcadamente o tensión al hablar, sino que además desarrollan toda una serie de actitudes para evitar los bloqueos o repeticiones. Las actitudes son la forma de evitar o evadir situaciones de lenguaje temidas que utiliza la persona disfluente. Por ejemplo: si el niño sabe que se va a trabar al leer, evita leer en voz alta; si va a comprar a una tienda, deja que otro pida por él; si sabe que determinada persona de su familia o la escuela le hace aumentar sus bloqueos, evita hablar con esa persona; etc.
Las habilidades sociales, emocionales y cognitivas en la edad escolar están muy influenciadas por la actitud de los padres y su grupo de pares. El niño sabe ahora que además de tener a sus padres, forma parte de un grupo social y comienza a ser importante para él el ser considerado igual a los otros dentro del grupo. El niño que tartamudea a menudo se enfrenta con una no-inclusión dentro del grupo de pares, siendo el blanco de burlas y bromas. Ante esta dificultad social el niño siente la necesidad de ocultar sus bloqueos desarrollando una serie de actitudes para poder lograrlo. El niño se siente avergonzado y diferente por su tartamudez.
Estos niños necesitan ayuda. Es importante que le hables al niño en privado y le expliques que eres su maestro y que su disfluencia no te molesta, que quieres que hable para saber cómo se siente, qué piensa y qué cosas le interesan. Si le hablas de esta forma él sabrá que su maestro lo entiende y acepta su disfluencia. Es muy importante para el alumno en esta etapa, sentirse aceptado, comprendido y contenido por su maestro. Esta relación sincera y amorosa marcará notablemente su futuro. Los adultos que tartamudean, en su mayoría coinciden en marcar lo difícil y traumático que ha sido su paso por la escuela, sobre todo por la incomprensión de sus maestros y las burlas de sus compañeros.
Consejos para los maestros y profesores:

  • Tener presente que la tartamudez no afecta la capacidad intelectual de las personas. Que un niño sea disfluente no significa que no esté capacitado para aprender.
  • El alumno no debe evitar tartamudear. Permitir que tartamudee lo más natural y cómodamente posible y con la menor tensión.
  • Si evita tartamudear, la autoestima es influenciada por el problema de comunicación y esto desencadena actitudes viciosas.
  • No estimularlo a que realice ningún artificio para evitar los bloqueos: golpear con los pies, chasquear los dedos, respirar profundo, etc. Esto lleva a “nutrir” los bloqueos.
  • Darle todo el tiempo necesario para hablar.
  • Descubrir que la ansiedad es nuestra al esperar que termine.
  • Valorar más el contenido que la forma, demostrando mucho interés en lo que dice y no en cómo lo dice.
  • No realizar observaciones o correcciones en el habla.
  • No interrumpir su mensaje. No completar lo que dice o terminarle la frase.
  • Escucharlo relajadamente sin crítica ni juicio.
  • Destacar los aspectos valiosos de su personalidad frente a los demás compañeros.
  • Estimularle para que participe en discusiones y tareas grupales. Propicia la cooperación.
  • No evaluar constantemente su comportamiento verbal. No demostrarle que estamos pendiente de sus bloqueos.
  • Dar soporte y comprensión dentro del aula.
  • Favorecer los juegos teatrales y que adopte distintos roles.
  • No obligarle a actuar en las fiestas escolares, pero sí estimularle a que lo haga. Hacerle ver que él también puede participar como todos sus compañeros. Esto aumenta mucho su autoestima. Preguntarle si quiere participar.
  • El niño que tartamudea se vuelve muy sensible a lo que “lee” en la cara de quien lo escucha: no poner caras extrañas ni mostrar ansiedad.
  • Poder preguntarle: “¿cómo puedo ayudarte?”.
  • Aceptarlo y quererlo así, no es enfermo, ni deficiente, ni nervioso. Los bloqueos retroceden cuando la comunicación es esencial y se siente aceptado y cómodo.

BIBLIOGRAFÍA
LA TARTAMUDEZ, Guía para padres de Claudia Patricia Groesman.


medico-familia-sonriendo-feliz-retrato-familia-pacientes-dentista-sonriendo-ninos-sanos-ilustracion-dibujos-animados_102902-1459.jpg
17/Dic/2019

Saludos,
Hoy os voy a mostrar un artículo de Carolina Cuello, que habla sobre la enseñanza de la paciencia en los niños.

La paciencia es un don y nos ayuda a ser felices. La mala noticia es que no todos la tenemos, la buena es que se aprende. Una persona paciente y calmada tendrá menos propensión al estrés y a padecer problemas físicos derivados de la ansiedad. Se tomará la vida con más filosofía y verá el lado bueno de las cosas con más facilidad que otros.
Si logramos inculcar la paciencia a nuestros hijos estaremos ayudándolos a ser más felices. Así que manos a la obra, pongamos en práctica estos consejos y cualquiera que se nos ocurra como padres en el día a día:

1. Enseñarles a explorar los detalles

Un ejercicio que podemos practicar a diario es ver las cosas pequeñitas que suelen pasar desapercibidas con la velocidad de la vida. Si estamos en el parque por ejemplo, buscar insectos, observar las flores que se van a abrir, oír a los pájaros, seguir el proceso de las estaciones en los árboles… Eso le ayudará a relajarse e investigar el mundo que tiene a su alrededor. 

2.Buscar entretenimientos

Cuando algo tarda en llegar, como el autobús, podemos jugar a buscar cosas de un determinado color. Aprenderá a entretenerse en las esperas. 

3. Sé previsor con los tiempos

Si vais a viajar o al doctor, sitios donde suele haber retrasos, llévale una mochila con juegos, cuadernos para pintar, libros o muñecos pequeños. Se le pasará el tiempo sin darse cuenta. Si puedes evita las pantallas (iPad, móvil o computadora). Resérvalas como último recurso.

4. Da ejemplo

Esto es imprescindible. Si el niño nos ve perder la paciencia a menudo (en el coche, en la cola, con otras personas) repetirá nuestro comportamiento. Así que ya sabes, empieza a mostrarte tranquilo y positivo. Al fin y al cabo no por perder los nervios ocurren antes las cosas.

5. Actividades calmadas

Leer, dibujar y armar puzzles o construcciones pueden ser muy efectivas a la hora de educar la paciencia. Proporciónale juegos que requieran de su atención y tranquilidad.

6. Sé comprensivo con sus necesidades y tiempos

Esto es que no pretendas que el pequeño se calme si tiene hambre, sueño o está cansado. Ahí sí urge atenderlo lo antes posible pues no es capaz de serenarse y cada minuto que pase se pondrá más nervioso. También debemos tener en cuenta que su percepción del tiempo no es la nuestra, o sea que no le anticipemos un acontecimiento con demasiada antelación porque se desesperará y nos desesperará a nosotros con su preguntas. Así que si van a acudir a un acontecimiento especial, díselo el día antes. Será mejor para todos.

Explicarle por qué hay que esperar

Por educación, por respeto, porque hay cosas que mejoran esperando un poco, porque esperar merece la pena. Hablar con él de todo esto con ejemplos prácticos según vaya creciendo y siempre cumplir lo que prometamos en la espera. Si le decimos que cuando acabemos de limpiar damos un paseo, así debe ser.
Si sigues estos consejos y predicas con el ejemplo te aseguro que tendrás un pequeño adulto cada vez más paciente y tranquilo en casa, que sabrá sacar provecho de la vida y no perderá la calma con facilidad.

BIBLIOGRAFÍA
Cuello, C. (2017). Cómo enseñar a los niños a ser pacientes. Bosque de fantasías. Recuperado de https://blog.bosquedefantasias.com/noticias/ensenar-ninos-pacientes-7-consejos


mesapazmontessori.png
22/Nov/2019

A continuación, vamos a mostraros un artículo sobre una técnica de Montessori:
Los niños se enfadan, se sienten frustrados y se irritan. Es normal. Aún son pequeños y las zonas del cerebro encargadas de la regulación emocional no se han desarrollado lo suficiente. También es usual que peleen con sus hermanos y surjan conflictos. En todas esas situaciones, “la mesa de la paz” es un recurso perfecto para enseñarles a resolver conflictos, ya sean externos o internos, de manera asertiva.

¿Qué es la mesa de la paz?

La mesa de la paz es una técnica para ayudar a los niños a resolver los conflictos antes de que las emociones se desboquen. Se trata de una mesa pequeña con sillas para cada uno de los niños, encima de la cual debes colocar algunos elementos, cada uno con una función diferente:

  • Reloj de arena de al menos un minuto de duración, de manera que los niños se relajen mientras ven caer los granos de arena. Además, lo usarán como indicador para ceder el turno de la palabra al otro.
  • Un objeto relajante, como una pelota antiestrés, de forma que los niños se la pasen cada vez que tomen la palabra y les sirva para tranquilizarse.
  • Un objeto de paz, como un corazón de goma o de plástico, una planta pequeña o un juguete que active la idea de la paz.
  • Una campana o timbre, que los niños sonarán cuando resuelvan el conflicto. Otra alternativa más interesante es el palo de lluvia, un tubo largo relleno de semillas que imita el sonido del agua al caer y que también tiene una función relajante puesto que demanda movimientos lentos y pausados.

Vale aclarar que la mesa de la paz no solo es una técnica válida para resolver los conflictos interpersonales sino también los conflictos internos. Si el niño se siente nervioso, enfadado o frustrado, puede utilizar la mesa de la paz como un refugio para identificar cómo se siente y calmarse.

¿Cómo se usa la Mesa de la Paz?

Ante todo, es importante que el niño no se sienta forzado a sentarse a la Mesa de la Paz ya que la percibirá como un castigo y, en vez de relajarse, es probable que termine más enfadado y frustrado. Puedes decirle: “Esta es la Mesa de la Paz, puedes usarla cuando te sientas triste, agobiado o irritado. Vienes a la mesa, te sientas y ves lo granos de arena caer. Cuando alguien está sentado a la mesa, no se le debe molestar”.
Una vez que tu hijo se familiarice con la mesa para resolver sus conflictos internos, podrá usarla para solucionar los conflictos interpersonales. En ese caso, puede invitar a su hermanito a la mesa, entregándole el objeto de paz, como símbolo de buena voluntad para resolver el conflicto.
La idea es que los niños se sienten a la mesa y expresen cómo se sienten, respetando los turnos de conversación. Puedes usar el reloj de arena para marcar el tiempo y dar al niño que está hablando la pelota antiestrés. Cuando termine su turno, debe cederla al otro niño. Lo más importante es que los pequeños expresen asertivamente sus emociones, expliquen por qué se sienten así y, sobre todo, cómo les gustaría solucionar el problema. También pueden opinar sobre las posibles soluciones y cómo se sentirían poniéndolas en práctica.
Si son pequeños, un adulto tendrá que actuar como mediador. De hecho, es conveniente que al inicio medies la conversación para que los niños no caigan en actitudes acusatorias sino que aprendan a centrarse en buscar soluciones. Ten en cuenta que los adultos no deben fungir como jueces sino como meros mediadores para que sean los propios niños quienes encuentren la solución. No obstante, puedes proponerles una serie de normas, como por ejemplo: no gritar, no pegar, no insultar, no interrumpir y no burlarse del otro.
BIBLIOGRAFÍA
Delgado, J. (2019). Etapa infantil. (https://www.etapainfantil.com/mesa-paz-montessori)


leer-en-voz-alta-1-1.png
05/Nov/2019

A continuación voy a mostrarles un artículo sobre la importancia que tiene leer a nuestros hijos.
Lev Vygostky, un psicólogo que vivió entre 1896 y 1934 y fue conocido por su teoría sobre el desarrollo psicológico del niño, decía que los procesos mentales superiores (memoria, atención, percepción, pensamiento) se desarrollan a través de procesos sociales (Moreira, s.f.). Tanta importancia le daba a las interacciones sociales que en su teoría habla sobre la “Zona de Desarrollo Próximo”, que define como la distancia entre el desarrollo real del niño y el que podría alcanzar con la guía y apoyo de otra persona con más capacidades (Carrera, Beatriz, Mazzarella, Clemen, 2001).
Un nuevo estudio provee evidencia del gran impacto que puede tener la lectura y el juego en los niños pequeños, moldeando su desarrollo social y emocional de formas que van mucho más allá del aprendizaje del lenguaje y las habilidades literarias tempranas. El momento de lectura padre/madre-hijo/a tiene incluso el potencial de influir en problemas de conducta tales como: agresión, hiperactividad y dificultad con la atención.
El autor principal del estudio, Dr. Alan Mendelsohn, es profesor asociado de pediatría en la escuela de medicina de la Universidad New York. El estudio se tituló: “Reading aloud, play and social-emotional development, (Leer en voz alta, juego y desarrollo socio-emocional) y fue publicado en el journal Pediatrics.
Los investigadores, mostraron que una intervención, basada en el cuidado primario pediátrico, para promover que los padres les lean a sus hijos y jueguen con ellos, puede tener un impacto duradero en el comportamiento del pequeño.
La muestra estuvo compuesta de 675 familias con niños de entre 0 y 5 años; fue un estudio aleatorio en el cual 225 familias recibieron la intervención, llamada Vídeo Interaction Projet; las otras familias formaron parte del grupo control. El modelo V.I.P. se desarrollo originalmente en 1998 y ha sido estudiado extensamente por los autores del estudio.
Las familias participantes recibieron libros y juguetes al visitar la clínica pediátrica. Se reunieron brevemente con un profesional para hablar sobre el desarrollo de su hijo, lo que habían notado los padres y lo que deberían esperar en relación al desarrollo, luego fueron grabados jugando y leyéndoles a sus niños por 5 minutos. Inmediatamente después, miraron el vídeo con el profesional a cargo de la intervención , quien ayudó a que los padres notaran las respuestas del niño.
Adriana Weisleder, otra de las autoras del estudio, dice que dicha experiencia les dio perspectiva a los padres. El objetivo de los profesionales era resaltar las cosas positivas y motivarlos.
El Dr. Bernard Dreyer, quien también formó parte del equipo de investigación, opina que dado que el periodo crítico del desarrollo empieza ya al nacer y es un momento donde hay muchas visitas al pediatra, es allí donde éstos pueden ayudar a los padres a mejorar sus habilidades parentelas.
El Video Interaction Project comenzó como un programa para infantes de 0 a 3 años, donde se trabajaba con familias urbanas con bajos ingresos de Nueva York durante las visitas clínicas. Datos publicados previamente de un estudio aleatorio controlado fundado por el National Institute of Child Health and Human Development, mostró que los niños de 3 años que recibieron la intervención mejoraron su conducta (es decir que eran significativamente menos propensos a ser agresivos o hiperactivos que los niños en el grupo control).
Este nuevo estudio evaluó a esos mismos niños un año y medio después (su edad estaba más cercana a la entrada a la escuela) y encontró que los efectos persistían. Los niños cuyas familias habían participado en la intervención cuando eran más pequeños todavía eran menos propensos a manifestar problemas de conducta, que muchas veces dificulta el éxito escolar.
Algunos niños fueron reclutados para una segunda etapa del proyecto y los libros, juguetes y vídeos continuaron al visitar la clínica desde los 3 a los 5 años; los investigadores observaron que a mayor exposición a la intervención, más fuerte era el impacto positivo en la conducta.
Los chicos en condición de pobreza presentan un riesgo más elevado de tener problemas de conducta en la escuela, así que reducirlos es una estrategia relevante para disminuir también la disparidad educacional, como también lo es la mejora de las habilidades del lenguaje (otra fuente de problema para niños que han crecido en la pobreza).
La Dra. Weisleder nota algo muy importante: al leer y jugar, los niños pueden encontrarse con situaciones un poco más desafiantes que las que ven en la vida diaria, y los adultos pueden ayudarles a pensar cómo manejar esas situaciones. Además, ella opina que la mejora en el comportamiento puede deberse a que los niños están más felices luego del juego y la lectura; y los padres, por otro lado, ven la relación más positivamente.
Leer en voz alta e involucrarse en juegos de imaginación puede ofrecerles oportunidades sociales y emocionales ya que piensan en los sentimientos y pensamientos de los personajes. Además aprenden palabras que los ayudarán a ponerle nombre a las emociones y controlarlas mejor, opinan los autores.
Si bien el estudio fue realizado con familias en riesgo, los beneficios son para todas las familias. Los profesionales que trabajan con niños tienen una tarea importante aquí: pasar esta información a los padres, para que ellos sepan que tienen un poder inmenso para moldear el desarrollo cognitivo, social y emocional de sus hijos.
BIBLIOGRAFÍA
Moreira, M. (1997), Aprendizaje significativo: un concepto subyacente.
Carrera, Beatriz, Mazzarella, Clemen, (2001), Vygotsky: enfoque sociocultural. Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=35601309> ISSN 1316-4910


tartamudez-en-infancia.jpg
25/Oct/2019

El pasado 22 de octubre de 2019 se celebró el DÍA INTERNACIONAL DE LA TARTAMUDEZ. A continuación muestro información sobre un artículo dedicado a ello.
La tartamudez en la infancia es una manifestación que como otras manifestaciones humanas, puede ser interpretada de diferentes maneras. Desde el punto de vista del sentido común, cuando un niño habla con repeticiones, prolongaciones o vacilaciones, como por ejemplo, “que que que que quiero salir mamá“, muy frecuentemente, los padres y otras personas de la familia, así como los profesores en las escuela creen que es bueno, que es recomendable, que su deber llamar la atención del niño por ese hecho. Así, frente al tartamudeo solicitan al niño que hable despacio, hable con calma, piense o respire antes de hablar.
Así, frente al tartamudeo solicitan al niño que hable despacio, hable con calma, piense o respire antes de hablar. Con esto podemos entender que las personas creen que el tartamudeo al hablar necesita de correcci´no y que, consecuentemente, creen que esa no es una forma adecuada de ahblar. Así, reaccionan negativamente a él. Si las condiciones descritas se repiten consistentemente en la vida de un niño, con el pasar del tiempo los padres ven que la tartamudez no desaparece e incluso aumenta pasando a adquirir otras características como quedarse con la boca abierta sinq ue salga ningún sonido, fruncir la frente al hablar, apretar los labios con fuerza antes de decir una palabra que empiece por /p/, etc.
Otra forma de ver ese mismo conjunto nos viene de la investigación científica, y puede mostrarnos un panorama muy distinto del anterior. La base de esta visión científica es la comprensión de que el ser humano no es solamente una masa orgánica que se desarrolla independiente del medio ambiente y de los contenidos de la subjetividad. El ser humano es un ser complejo y su desarrollo comprende la integración activa de las dimensiones orgánica, psicológica y social, las cuales se influyen mutuamente. Esto significa que los modos de ser de una persona reciben influencias tanto de las características de su organismo, como de las características del medio socio-cultural en que vive y de los significados, que a partir de sus relaciones con ese medio, se depositan en su universo subjetivo.

BIBLIOGRAFÍA
Friedman, S. (2000). La Tartamudez en la Infancia.


dislexia-e1591860563354.jpg
11/Oct/2019

Según el DSM- V, la dislexia se incluye dentro de las dificultades específicas del aprendizaje (DEA) y se caracteriza por un desorden en los procesos básicos de lecto-escritura como son la expresión y comprensión tanto oral como escrita, así como dificultades de acceso al léxico y puede ser causada por la combinación de un déficit en el procesamiento fonológico, auditivo y/o visual. Los problemas que pueden acarrear este tipo de dificultades son problemas en el pensamiento, lectura, escritura (disgrafía), habla, deletreo o signos matemáticos (discalculia). La dislexia se produce en individuos con un desarrollo cognitivo o intelectual normal o alto sin la presencia de otras alteraciones sensoriales. Asimismo, se suele acompañar de problemas relacionados con un funcionamiento deficiente de la memoria de trabajo, deficiencias en el conocimiento sintáctico, y problemas de velocidad de procesamiento.
Los alumnos que sufren este problema manifiestan dificultades tanto de precisión como de velocidad lectora. Para evitarlos, deben esforzarse y centrar su atención en las operaciones cognitivas más mecánicas de la lectura, como la decodificación de letras y palabras. Ello les limita en cuanto a la cantidad de recursos cognitivos que pueden utilizar para realizar una lectura comprensiva del nivel que se exige en la escuela. Además, su escritura también puede verse afectada, presentando un elevado número de errores ortográficos. Al margen de la dislexia, pero muy relacionado con ella, también pueden presentarse problemas específicos de la comprensión lectora, lo que serían los llamados hiperléxicos. En estos casos, pese a que los lectores son capaces de realizar una lectura fluida no aprenden de lo que leen. Tampoco son capaces de comprender un texto más allá de una interpretación literal del mismo; en otras palabras, les cuesta realizar inferencias y sacar conclusiones del texto.
Tanto los trastornos del cálculo (discalculia) como los de la expresión escrita (disgrafía) suelen estar asociados con la dislexia, siendo relativamente raro hallar alguno de estos trastornos en ausencia de ésta. También son frecuentes los problemas de atención, que pueden acompañarse de impulsividad. Por otro lado, los niños con dislexia es corriente que tengan antecedentes de trastornos del desarrollo del habla y del lenguaje, acompañados de fracaso escolar, de falta de asistencia a la escuela y de problemas de adaptación social. Durante el periodo escolar suelen también presentar problemas emocionales y de conducta.
En cuanto al diagnóstico de la Dislexia, se debe realizar antes de una determinada edad, donde empieza a poder constatarse un retraso evidente en la adquisición de las habilidades del lenguaje escrito, con respecto a sus compañeros de clase. La complejidad del funcionamiento cognitivo en los niños con dificultades específicas de aprendizaje se puede apreciar solamente en un contexto multivariado: los problemas no se limitan al trabajo escolar sino que forman parte de su manera de ser, ya que influyen en todas sus relaciones sociales, tan importantes en cualquier sociedad, y más, en las desarrolladas como la nuestra, en la que parte fundamental de la cultura y modos de vida se transmiten mediante el lenguaje escrito.
ACTUACIONES EN EL AULA
En primer lugar, debe quedar claro que los alumnos disléxicos pueden tener éxito en sus estudios: lo único que ocurre es que necesitan un tipo de enseñanza diferente. El sistema educativo basado en la lectoescritura no se ajusta a ellos, no es que ellos no sean aptos para el aprendizaje. Los problemas asociados a la dislexia están presentes en aproximadamente un 10% de la población. Por lo tanto, lo normal será que, al menos un niño de cada grupo sea disléxico. Estas cifras son válidas para todos los países e idiomas. De hecho, los afectados por la dislexia constituyen uno de los grupos de personas con discapacidad simple más grandes.
No hay una única dislexia, sino niños con dislexia, cuyas dificultades no son idénticas y necesitan intervenciones adaptadas a su naturaleza y gravedad. Se impone, por tanto, una intervención personalizada y multidisciplinar. Una vez diagnosticado, el currículo tendrá que adaptarse a las necesidades del niño, que precisa métodos de enseñanza distintos a los convencionales, más tiempo de aprendizaje y mucho apoyo emocional; precisa de una enseñanza ”multisensorial” que le proporcione diversos medios de estimulación que refuercen e integren las habilidades básicas. Por lo tanto, el maestro o profesor deberá:
♦ Ser positivo y constructivo.
♦ Aceptar el hecho de que el niño con dificultades específicas de aprendizaje podrá tardar hasta tres veces más en aprender y que se cansará rápidamente.
♦ Cerciorarse de que el entorno educativo es estructurado, previsible y ordenado: los niños con dificultades de aprendizaje responden más favorablemente cuando se dan estas condiciones.
♦ Explicaciones e instrucciones más claras, más lentas o con más repetición.
♦ Elogiar sus capacidades y aprovechar sus puntos fuertes para enseñarle mejor.
♦ No pensar que la familia lo sobreprotege ni que “son ellos los que están ansiosos con el problema”. En general, un disléxico sin apoyo familiar está abocado al fracaso. La escuela debe colaborar con la familia y contar con ella para la toma de decisiones metodológicas y evaluadoras.
Desde nuestro centro llevamos a cabo una intervención multidisciplinar con estos niños. Trabajamos en contacto con el colegio, la familia y otros especialistas que trabajan con el niño para ponernos de acuerdo en el trabajo a seguir y mantener la misma línea de trabajo. Además, realizamos una evaluación exhaustiva para dar un diagnóstico de dislexia a través de pruebas estandarizadas y específicas para este tipo de trastorno. Para mayor información pongánse en contacto con nosotros en el teléfono 655658373 o en centrodelavoz.com

BIBLIOGRAFÍA
De Dislexia, A. A. (2010). Guía general sobre dislexia. Recuperado de: http://www. juntadeandalucia. es/educacion/webportal/ishare-servlet/content/6070dc4f-5da3-459d-bb07-4f8eaaa76f9e.


tel.jpg
02/Oct/2019

El pasado 30 de septiembre de 2019 se celebró el día internacional del Trastorno Específico del Lenguaje (TEL). Este tipo de trastorno se caracteriza por la falta de habilidad para desarrollar y adquirir el lenguaje oral de manera espontánea sin que se pueda explicar por otras causas como dificultades neurológicas, auditivas, psicológicas, etc. Por ello, se dice que es específico y además, afecta a todos los componentes del lenguaje: morfología, fonología, semántica, sintaxis y pragmática. También se considera un trastorno persistente, heterogéneo, dinámico, complejo, frecuente, invisible, de evolución lenta y genético.
Las señales de alarma más notorias en los primeros años de vida son las siguientes:

  • A los 18-24 meses presentan dificultades para seguir ordenes como “Dame, toma, ven, siéntate…”.
  • A los 2 años y 6 meses: dificultad para comprender órdenes como “Abre la puerta”. Ocasionalmente, puede responder con múltiples repeticiones o si se señala lo solicitado.
  • Entre los 18 y 23 meses realizan un uso de menos de 10 palabras inteligibles.
  • A los 24-30 meses: uso inferior a 50 palabras.
  • A los 30 meses: uso persistente de gestos para hacerse entender en lugar de producir palabras. Dentro de ese mismo período, repetir todo lo que escucha sin demostrar entender lo que repite, es una señal de alarma.
  • A los 30-36 meses: no realizar combinaciones de dos palabras. Pueden decir palabras aisladas, pero no combinarlas. Puede ocurrir que el niño hable, pero no se entienda lo que dice, a veces sólo la mamá puede entenderlo, y otras veces, ni siquiera ella. En otras ocasiones, intenta producir palabras, pero sólo le salen algunas sílabas desdibujadas.
  • A los 3 años: falta de seguimiento de las rutinas del jardín de infantes. Dificultades para vincularse con pares, muestra interés, pero no sabe cómo relacionarse.

No todos los niños que presentan un retraso en la adquisición del lenguaje, presenta un diagnóstico de TEL. Por un lado, pueden presentar un retraso simple en la adquisición del lenguaje (cuadro transitorio). En un estudio llevado adelante por la Dra. Chantal Desmarais, en Canadá en 2010, se encontró que niños hablantes tardíos a los 2 años, a los 3 años lograban resolver sus dificultades en un 66% de los casos, mientras que el 44% restante persistían con problemas, y en el intervalo de los 3 a los 4 años, continuaban con alteraciones el 40,2% de los casos. Es muy probable que en ese porcentaje de niños se confirme luego el diagnóstico de TEL. La clave en estos casos es la consulta y el seguimiento temprano para estimular al niño y para capacitar a los padres en el modelo de comunicación apropiado.
INTERVENCIÓN TEL

  1. Intervención sobre el lenguaje oral: para llevarla a cabo es esencial realizar una intervención sobre la familia, basarse en aproximaciones basadas en la estimulación general del lenguaje, así como en la estimulación focalizada
  2. Intervención sobre el lenguaje y la alfabetización temprana, trabajando la conciencia fonológica y sobre las Fast ForWord Language.

BIBLIOGRAFÍA
https://www.perfil.com/noticias/opinion/opinion-veronica-maggio-dia-internacional-del-trastorno-especifico-del-lenguaje.phtml
RODRÍGUEZ, Víctor M. Acosta. La intervención logopédica en los trastornos específicos del lenguaje. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología, 2012, vol. 32, no 2, p. 67-74.
Guía para la intervención en el ámbito educativo (Asociación TEL de Galicia, Atelga), 2014.


cursos-TDAH-696x414-1.jpg
25/Sep/2019

La etiología del Trastorno de  Déficit  de Atención  con Hiperactividad, se presenta como un trastorno de la neurotransmisión de la corteza  prefrontal, zona que desempeña un papel trascendental en la planificación y regulación de la conducta.
Manifestaciones clínicas en edad pre-escolar (3-5 años)

  • Hiperactividad motora ( no está quieto nunca )
  • Impulsividad y agresividad ( golpea a otros niños)
  • Juego muy vigoroso y hasta destructivo, rompe objetos.
  • Temerario (puede arriesgarse o arriesgar a otros)
  • Tiene dificultades de seguir consigna.
  • Le cuesta adaptarse a actividades grupales.
  • Interrumpe a otros.

TDAH en edad escolar (6 a 11 años)

  • Bajo rendimiento académico
  • Se distrae con facilidad
  • Dificultades para organizar las tareas.
  • Llamadas de atención frecuentes por parte de los educadores.
  • Frecuentemente está fuera de su asiento.
  • Responde antes que le terminen de preguntar.
  • No espera turnos en los juegos.
  • Dificultad para relacionarse con sus compañeros.
  • Poco colaborador en las tareas
  • Propenso a sufrir accidentes.
  • Baja autoestima.

Tratamiento Psicológico
Este tipo de abordaje debe ser realizado como parte imprescindible  en estos niños. Las alteraciones del carácter que este trastorno produce,  las dificultades de convivencia con otros, los  riesgos que supone en la vida la impulsividad,  y el daño de la autoestima debido a los reiterados fracasos en obtener sus logros , son  obstáculos que difícilmente pueden ser superados sin ayuda de este tipo de tratamientos.
Fundamental en esta terapia es el trabajo con la familia,  ayudarlos a aceptar y ser conscientes de lo que le sucede a estos niños y colaborar en ir superando dificultades, con un adecuado  asesoramiento.
Tratamiento Pedagógico
Es muy  importante la intervención de un Psicopedagogo o un Logopeda para ayudarle a resolver  los trastornos de aprendizaje que suelen acompañar al TDAH. Haciendo una enseñanza particularizada, para poder llenar los baches en el conocimiento que se fueron produciendo en la mayoría de los  casos, como  consecuencia  de la dificultad  en la atención, uno de los pilares del aprendizaje.
Tratamiento Médico.
Al detectar,  determinados signos de alarma, es fundamental  la opinión y evaluación de un profesional Neurólogo. Considerando que lo que pasa en el cuerpo influye  en la conducta y viceversa, el diagnóstico mediante estudios médicos,  ayudará a comprender y actuar de manera correcta y eficaz.
Equipo  Interdisciplinario.
Es fundamental conocer los síntomas del cuadro y cómo se presenta en diferentes momentos de la vida. Es recomendable utilizar todos los recursos posibles para confirmar el diagnóstico, recurrir a exámenes complementarios cuando sean necesarios y además disponer del tiempo preciso para armonizar la interacción del equipo  terapéutico   interdisciplinario.
Su grado de intensidad es muy variable y sus diferentes síntomas también lo son. El cuadro debe ser estudiado en sí mismo o si se presenta acompañando a algún otro tipo de trastorno,  ya que el TDAH  suele estar asociado a otros tipos de patologías.
En caso de que el profesional médico  considere  la necesidad de administrar medicación,  es muy importante que él, recoja permanentemente  información de los padres y maestros, para evaluar la marcha del tratamiento y, si es necesario, ajustar la dosis correcta de la medicación.
Con los niños pequeños siempre es preferible comenzar con modificaciones de conductas dentro del ámbito familiar orientados por la Psicóloga Infantil.
El equipo interdisciplinario, la familia y sus educadores, deben  trazarse  siempre objetivos realistas  y no idealizados que se conviertan en inalcanzables, ya que eso  se traduce en una nueva causa de frustración para todo.
También es fundamental poner énfasis en las mejoras y en los recursos reales del niño y no centrarse excesivamente en las dificultades, pues  eso nos hace perder de vista los avances que va logrando y sus capacidades potenciales. Es  importante visualizar al paciente como un todo y no focalizarse en sus limitaciones. Por  lo tanto, necesitan  ir conociendo sus recursos, sus talentos, sus energías positivas y sus logros, y ser reconocidos por los demás para poder recuperar su autoestima, superara sus debilidades y tener una vida satisfactoria.

Bibliografía
“El trastorno por déficit de atención”- Luis Gratch


logo dark

Un gran equipo de profesionales a tu servicio. Logopedas, psicólogos, pedagogos, profesores de canto y especialistas en voz.

Dónde encontrarnos

  • G.V. Fernando el Católico 16, pta. 2. 46008 Valencia.
  • C/ Bélgica 2, pta. 2. 46021 Valencia.
  • Paseo de las Germanías 43, esc. 3, pta. 8. 46702 Gandia

centrodelavoz@centrodelavoz.com - Teléfono 655658373

× ¿Cómo puedo ayudarte?