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01/Ago/2019

Un posible diagnóstico de este tipo de voz podría ser una DISFONÍA ESPASMÓDICA explicada a continuación.
DISFONÍA ESPASMÓDICA
La disfonía espasmódica se caracteriza por un movimiento de las cuerdas vocales tenso y forzado, lo que provoca una voz quebrada, temblorosa, ronca, tensa o entrecortada. Esto ocurre ya que se producen espasmos o interrupciones vocales, durante las cuales se da una afonía, pero en otros periodos se percibe una voz normal.
Síntomas y/o características
Al principio tienden a ser leves y presentarse de tanto en tanto, pero en un periodo más tardío empeoran y se presentan con mayor frecuencia en el paciente. Cuando los síntomas empeoran puede asociarse a que la persona está cansada o tensa, pero cuando la persona ríe o canta, los síntomas llegan incluso a desaparecer. Los primeros síntomas de disfonía espasmódica se presentan con mayor frecuencia entre personas con 30 y 50 años de edad, afectando más a las mujeres que a los hombres.
La disfonía espasmódica es un trastorno que se caracteriza por el movimiento involuntario de uno o más músculos de la laringe u órgano de la voz y la gravedad de los espasmos de la voz fluctúa, pudiendo disminuir durante horas e incluso días.
¿Cómo diagnosticar una disfonía espasmódica?
Su diagnóstico no se basa en una prueba específica sino que se centra en las características, en los síntomas típicos de esta y en la ausencia de otras condiciones que puedan causar problemas similares. Como en cualquier patología, lo ideal sería llevar a cabo un trabajo multidisciplinar que incluyera al siguiente grupo de profesionales.

  • Logopeda para evaluar la producción y el timbre de la voz,
  • Otorrinolaringólogo (especialista en oído, nariz y garganta) para el reconocimiento de las cuerdas vocales y su movimiento, y
  • Neurólogo para la detección de síntomas de problemas neurológicos.

Suelen pasar entre 5 y 8 años desde el momento en el que el paciente nota los primeros síntomas de su enfermedad, hasta que se llega al diagnóstico correcto. Una vez realizado el diagnóstico, resulta difícil establecer un pronóstico; se trata de enfermedades que pueden llegar a ser muy incapacitantes y que no tienen cura.
Clínicamente pueden presentarse de diferentes formas, como atetosis (trastorno neuromuscular caracterizado por movimientos de torsión lentos e involuntarios de las extremidades), temblor, tics o sacudidas mioclónicas (espasmo muscular rítmico e involuntario) entre otras, lo que puede llevar a pensar que se trata de enfermedades diferentes.
Tratamiento
No hay una tratamiento específico que consiga radicar la disfonía espasmódica, pero existen varias opciones de tratamiento para mejorar la voz, entre las cuales, destacamos:

  • Varias inyecciones de pequeñas dosis de toxina botulínica (Botox) en una o ambas cuerdas vocales. La toxina botulínica debilita los músculos laríngeos y tiene como resultado una voz más suave y menos forzada, porque las cuerdas vocales se cierran con menos fuerza. Es posible que durante un corto periodo de tiempo después de ser administradas, las inyecciones causen temporalmente voz entrecortada o dificultad al tragar. También podría recomendarse que se obtenga tratamiento con un logopeda después de las inyecciones para optimizar la producción de la voz.
  • Cuando los objetivos son que el paciente acepte el trastorno y aprenda las técnicas necesarias para vivir con el mismo y sobrellevarlo con éxito, la atención psicológica y psiquiátrica es de gran utilidad.

Si presenta algunos síntomas de los antes mencionados o sospecha de que alguna persona pueda presentar este tipo de problema no dude en consultarnos en nuestra página web centrodelavoz.com y en el teléfono que en ella figura.
BIBLIOGRAFÍA
American Speech – Language- Hearing Association (1997- 2019). ASHA (https://www.asha.org/public/speech/disorders/disfonia-espasmodica/#sintomas)
Izquierdo, M, Avellaneda, A. (2004). Feder (https://enfermedades-raras.org/index.php?option=com_content&view=article&id=797&Itemid=171)


16/Ene/2019

Saludos;

La disfonía espasmódica (DE) o distonía laríngea es una alteración neurológica de la voz que se manifiesta con “espasmos” involuntarios de las cuerdas vocales, los cuales resultan en interrupciones del habla y afectan a los músculos laríngeos condicionando un trastorno fonatorio crónico. Aparece en la edad adulta y puede manifestarse de forma aislada o en combinación con otros trastornos distónicos cráneo- cervicales.
Dentro de esta disfonía podemos encontrar dos tipos: la disfonía espasmódica aductora y la disfonía espasmódica abductora. La aductora provoca un excesivo cierre intermitente de las cuerdas vocales durante la emisión de vocales durante el habla y la abductora provoca una apertura prolongada de las cuerdas vocales durante la emisión de consonantes mudas.
En algunos pacientes puede suceder que ambos tipos de disfonías espasmódicas estén presenten conjuntamente, o que los síntomas de la DE aparezcan acompañados por un temblor en la voz, o bien que aparezca un temblor primario que llega a ser tan severo que el paciente puede tener la sensación de pausas aductoras en el habla durante dicho temblor.
Tanto su etiología como su incidencia son desconocidas y es una patología que con mayor frecuencia es mal diagnosticada en el campo de las alteraciones del habla y del lenguaje. Suele afectar con mayor frecuencia a personas en las que la voz es imprescindible para su actividad laboral.
En cuanto a los síntomas que padecen los pacientes podemos encontrarnos que en la DE de aducción los pacientes presentan un lenguaje entrecortado con brusca iniciación y cese de la voz y pausas durante el habla, así como voz ronca y forzada. En ocasiones, el lenguaje es ininteligible y algunos pacientes presentan un componente tembloroso sobreañadido.
Por otro lado, en la DE de abducción, los pacientes sufren una afonía intermitente, con habla susurrante como cuchicheando o en tono bajo, más manifiesto al empezar a hablar. Las muecas faciales durante el habla son frecuentes y debidas al esfuerzo de hablar.
Respecto al diagnóstico de dicha patología, no existe una prueba definitiva para el diagnóstico de la DE, por tanto, el diagnóstico se basa en la presencia de signos y síntomas clínicos característicos y en la ausencia de otros padecimientos que pudieran parecerse a la DE. Algunos profesionales recomiendan que, además de tener presentes los síntomas y la evolución de la patología, se debe realizar un abordaje multidisciplinar con una exploración otorrinolaringológica (para evaluar alteraciones en las cuerdas vocales y descartar otras entidades), una valoración foniátrica (para detectar alteraciones en el habla y en la voz, así como la incidencia sobre la capacidad funcional) y una exploración neurológica completa (valorar si existe alteración neurológica en otras áreas).

El tratamiento debe ser combinado entre otorrinolaringólogo y logopeda. El otorrino inyecta toxina botulínica para debilitar la acción de los músculos de la laringe. El trabajo a nivel logopédico consistirá en reforzar el apoyo diafragmático para tener un equilibrio muscular óptimo, favoreciendo que no haya tensión excesiva en la musculatura laríngea, y en ejercicios de terapia miofuncional para evitar falsas rutas y atragantamientos.
Es importante saber que no hay una cura conocida de esta disfonía por lo que el tratamiento debe contar con un seguimiento en el tiempo para observar si aumentan estos síntomas.


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